10.03.2012

Comer en el shopping: los mejores restaurantes de los patios de comidas

Pasearse por un patio de comidas, buscando mesa con una bandejita en la mano es, casi siempre, una experiencia desagradable. Pero algunos restaurantes logran que comer en el shopping esté bueno.


La propuesta original no tenía que ver con la calidad gastronómica, sino con una premisa simple: comer rápido, barato y variado sin salir del shopping. Toda la vajilla era descartable y suscitaba el mismo atractivo fetichista que hoy generan los vasos de cartón de Starbucks. Así, en pleno auge de los centros comerciales de mediados de los ‘90, los patios de comidas se convirtieron en la primera opción para saciar el apetito sin abandonar el paseo de compras.

Pero ya sabemos lo que pasó: con el tiempo, los platos de plástico perdieron el encanto de la novedad y se convirtieron en un tedio, a la vez que los precios subían y las opciones se acotaban con el cierre de muchos de los locales. ¿El resultado? La mala calidad de la comida quedó al descubierto, y no hizo falta que fuéramos sibaritas para que comenzáramos a notar las pastas recalentadas, las pechugas de pollo intragables, los bifes de chorizo crudos y las ensaladas mustias. En la mayoría de los shoppings hoy se come todavía peor que antes y a valores astronómicos que muchas veces superan a los de los bares y restaurantes de las cuadras cercanas.

Pero, por suerte, hay opciones que valen la pena. Algunos locales supieron adaptarse a la tendencias actuales y se reinventaron, y otros hasta eligieron apostar a lo gourmet con propuestas que nada tienen que envidiarle a los mejores restaurantes. Acá te contamos cuáles son nuestros preferidos, para que en tu próximo shopping spree no te quedes con hambre.
 
Para una verdadera experiencia gourmet: FRANCESCA
Basta sentarse en una de sus mesas para olvidarse por completo del ambiente del shopping. Y es que las sucursales de Francesca están ubicadas en lugares privilegiados dentro de los centros comerciales: al lado de la fuente en el hall central de las Galerías Pacífico, bajo la gran cúpula del Patio Bullrich, en el área más silenciosa del Alto Palermo y en el mejor rincón del DOT Baires. Con una carta de cocina ítalo mediterránea y la atención amable y esmerada de verdaderos “mozos de restaurante”, está a años luz de los platos de plástico y las supremas de pollo recalentadas que abundan en los otros locales. La carta del mediodía es completa, e incluye platos como el salmón marinado en cilantro con guacamole, salsa oriental, maracuyá, batatas crocantas y salsa criolla y el lomo con croute de hierbas, con reducción de aceto, salsa de malbec y puré de hierbas ($115). Nos gustaron también las ensaladas, especialmente la tibia de tostadas de queso de cabra con rúcula, espinaca radiccio, endivia, tomates cherry con vinagreta de frambuesas ($73) y la de queso azul verdes, palta, rúcula, pasas, endibias y peras grilladas con vinagreta de manzana ($67). Para el postre, se puede elegir entre la mousse de maracuyá con shot de queso mascarpone y salsa de fruta de la pasión con tomillo fresco y el flan de claras con confitura de naranja y salsa de yogurt con mix de cereales. Por lejos, la mejor opción de los centros comerciales de la ciudad.
(Patio Bullrich, Galerías Pacífico, Alto Palermo y DOT Baires)

Para un almuerzo liviano: GREEN & CO

La filosofía detrás de Green&Co es la del “fast good” que está tan de moda, y, gracias a las bondades de la cocción al wok, ofrece platos sanos que mantienen sus nutrientes intactos. Hay salteados con bases de vegetales y carne, pollo, pescado o pastas; veggie burgers, ensaladas, wraps y sándwiches, que se pueden acompañar con jugos naturales, elaborados en el local. La cocina a la vista está impecable y los ingredientes, que cambian según la estación, son siempre frescos. Los precios rondan los $40, con bebida incluida.
(Alto Palermo, Paseo Alcorta, Abasto Shopping y Galerías Pacífico)

Para después del cine: STRADA
Comer una rica pizza, calentita y crocante, es toda una hazaña en los patios de comidas, donde, en el mejor de los casos, la textura es elástica, casi gomosa, y la grande de muzza sale recalentada, como si del freezer pasara directo al microondas. Pero Strada es la excepción, y las saca perfectas, doradas y humeantes. Hay algunas variedades clásicas además de la mozzarella, pero la que más nos gusta es la de rúcula y jamón serrano ($44, con bebida), bien cargada y recién sacada del horno.
(Galerías Pacífico y sucursales)
 
Para un antojo de parrilla: NEGRO EL 11
Pocas opciones gastronómicas seducen más a los porteños que la parrilla, y en ese sentido el shopping es un reflejo del gusto local. Hay muchas, pero Negro el 11 es la única que, además de tener la parrilla a la vista, ofrece, con 10 pesos de seña que luego se devuelven, vajilla y cubiertos para disfrutar de una buena entraña o un matambre a la pizza. Y para los amantes de los carritos de la costanera, acá hay sándwich de bondiola. Otro detalle interesante es que es de las pocas parrillas que ofrece ensaladas decentes. No esperes cherry con boconccinos, pero sí una caprese más que digna.
(Alto Palermo)
 
Para chusmear con amigas: STEFANO
Tiene sus propias mesas y mozos atentos, además de las tartas individuales más lindas. Salen con ensalada de rúcula y tomates cherry y bebida a 50 pesos. También hay paninis, como el de boconccinos y olivas negras en pan integral, y platos del día, como el roll de pollo con ensalada ($59 con bebida); aunque lo mejor es tentarse a la hora del postre y acompañar el café con una cookie de chocolate.
(Alto Palermo y Abasto Shopping)
 
Para una reunión de negocios: DODO CLUB
Alejado del patio de comidas y rodeado de boutiques de primeras marcas, Dodo ofrece un rincón clásico, un poco más silencioso que el resto del shopping. Su ubicación y los camareros atentos lo convierten en el elegido por las señoras paquetas para tomar el té, pero también el predilecto de los hombres de traje que necesitan conversar tranquilos al mediodía. Hay risottos como el de tomates asados y escamas de queso de cabra, ensaladas como la de espárragos grillados y jamón crudo, ravioles de calabaza y escalopes de lomo, para almorzar por alrededor de 80 pesos.
(Galerías Pacífico)

Para comer hasta reventar: BARBACOA PARRILLA AMERICANA
Los apetitos más voraces tienen acá la mejor opción. Intentando emular con bastante éxito un restaurant de cocina americana, es perfecto para grupos de amigos “de buen cromer”. Lo que más sale son los burritos barbacoa con nachos, las quesadillas y las tex mex fajitas (con bebida, alrededor de $40). Nos gustó el “chicken green”, una pechuga marinada a la leña con espinaca, cheddar y parmesano gratinados, aunque si son dos conviene pedir el combo de cheeseburgers caseras, gorditas y en su punto justo, con papas fritas y bebida a 53 pesos. ¿El cole slaw? Sí, señor: está bien.
(Abasto Shopping)

Para quedar bien en una cita: BENIHANA
No está exactamente en el patio de comidas, sino en el exterior del shopping, pero no podíamos dejarlo afuera. La propuesta de Benihana es el teppanyaki, la cocción de carnes y verduras en una plancha metálica bien caliente, que en este lugar incluye un show muy vistoso a cargo del chef. Esta cadena de cocina japonesa, que tiene más de 100 locales en todo el mundo, también ofrece sushi. Además de los clásicos California y Philadelphia, se pueden probar rolls novedosos como el Palermo (langostinos empanizados, queso Philadelphia y palta, cubierto con fideos de arroz crocantes y salsa teriyaki), o el Passion roll (salmón, palta, palmito, queso Philadelplhia y salsa de maracuyá, sin arroz). Esta temporada, además, brilla la última incorporación al menú: cola de langosta de agua fría de las Islas Galápagos. Calculá $60 por persona para el almuerzo (si pedís los menús ejecutivos), pero más de $150 para la cena.
(Alto Palermo)

LOS QUE HAY QUE EVITAR
No te dejes tentar por los carteles luminosos. Estos son los restaurantes de shopping que deberías pasar por alto, aunque te estés muriendo de hambre.

Magic Dragon: es una ofensa al wok. Cobran $40 por un salteado ínfimo, servido en un plato de telgopor chorreando aceite y nadando en salsa de soja. El de arroz yamaní y vegetales no se lo darías ni al perro.

Sensu: ¿Sushi en platitos de cotillón? 16 piezas desprolijas por la módica suma de $90 es la oferta de Sensu, que además vende salteados de camarones invisibles y rolls diminutos.

Ave César: es el equivalente shoppinero al catering de un cumpleaños de 15. La ¿vedette? es el pollo deshuesado al verdeo, que sale bien sequito y con papas noisette.

Campos de Patagonia: además de hacernos esperar 40 minutos por una porción de asado, pretenden que la comamos con cubiertos de plástico, acompañada por ensaladas que siempre parecen ser de hace una semana.


Por Elena Paoloni 

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